Silvio Arriagada Fuentes. Periodista. Escribe sus vivencias tras años de profesión y de largos años de exilio. Hoy reside en Chile bebiendo de sus raices en los contrafuertes cordilleranos de Vilches. Región del Maule. Chile

lunes, 20 de abril de 2009

autobiografía

Dicen que escribo. Sólo cuento cosas.
Me llaman “Bajito”. Apenas un metro sesenta, con suerte, con optimismo. Me agrada, es como cariñoso. Lo prefiero al vulgar “Chico”. Lo acepto como los delgados “El Flaco”, los rollizos “El Guatón” o los Guillermos “El Guili”
Vengo de vuelta, después de ser un “cabecita negra“ transitando, más que ajeno, por el Desarrollo, y, de dieciocho años de exilio, de vivir con las maletas hechas en un país bueno, pero no mío.
Ya aquí, persigo un recodo para volver a comer de mis pasados, intentar un presente y de lo otro, mejor no hablar. Detesto las capitales. En ellas me atoro. Odio las urgencias, los topetones, la micrería con sus racimos humanos colgando de pisaderas suicidas, las vitrinas de lo inútil. Me siento a gusto en el pasito lento entre mar y cordillera, en la provincia humilde con olor a pasto tierno y un ya casi borroso recuerdo de lo antiguo. Busco el lugar y espero el momento del “encaje” en este nuevo, pero a la vez tan viejo habitat mío.
Al llegar, traía un montón de cosas por hacer. Las mandé al diablo por una panzada lecturiana (se podrá decir así) con algunas comprensibles indigestiones. Una maravilla leer en lo propio hasta hiparse sin guerrear con las palabras, en lo ajeno.
Soy rumiante de locuras. A veces de un tirón, las pongo en el papel. De vez en cuando echo un vistazo para ver si por fin cuajó alguna sensatez. Total... me pasé media vida escribiendo aquello que alguien dijo (muchas boludeces de boludos) y quisiera ahora decir lo que yo digo. Pero, me falta fuerza. Ni una pizca de constancia, salvo cuando ya no aguanto más. Entonces...
Seré sincero. Leer un clásico me aterra, quedo agotado. Prefiero un “Aeropuerto”, el “Tiffany¨s”,de Capote, al argentino incomparable de Cortázar, en fin, textos con los cuales puedo trotar sin sentir síntomas de asfixia. Mediocridad mía ¿?. Me deja frío. Gozo de verdad. Por eso ando por ahí escribiendo sobre cosas de la vida y eso, sin querer nada en el final. Las grandes cosas se quedan para inteligentes y por ese rumbo no camino.
Fantasmas ¿?. Un par, con sábanas de camuflaje. Me persiguen desde que comenzó la Edad Media en Chile, pero empiezo a cerrarles la llave. Un día de estos se esparramarán por el suelo y quedarán sólo sábanas viejas. Lo importante para mí es que estoy de vuelta. Me voy por cualquier lado, aspirando hondo, repisando los ayeres, buscándome en las esquinas. Lo más seguro es que en uno de estos días me encuentre. Entonces, me endilgaré un copete y me pondré a vivir como loco. Si, creo que eso es lo más seguro.

fin

3 comentarios:

  1. Muy Emotivo, claro y simple. esto es un buen blog. sigue escribiendo porque ya sabes lo de algo de inspiración y mucho sudor

    Salomon

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  2. La vida es un caminar constante lleno de luchas, triunfos y derrotas.
    Eres el Quijote del Siglo XXI.

    Mucha suerte en tu Blog

    Victor Hugo y Familia.

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  3. ké pena...oto ser humano sin amigos, por lo que leo

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